Desarticulación del «Triángulo de los Suicidios» (Alcalá la Real, Priego de Córdoba, Iznájar). Construcción del sujeto enfermado.

Entre vinos de Moclín y conversaciones con informantes hubo una chiquilla que, mientras su madre me hablaba de situaciones bastante complejas, se puso a dibujar en mi diario de campo. Me enseñaba el cuaderno y me señalaba con su dedito: era yo. Le decía que el bigote le había salido de fábula y, a la madre, que seguramente tendríamos a una artista en ciernes. Toda la gravedad de la entrevista se diluía como azucarillo; poco importaba las tasas de suicidio, los ahorcamientos en olivos y las tristezas crónicas que a estas gentes se les había pseudo diagnosticado. Porque al final quedaba ella, la chiquilla inocente, traviesa, alegre. Era la potencialidad, la viva imagen de que las estructuras sociales y sus problemáticas asociadas pueden ser transformadas, variadas y respondidas.

Esta etnografía, la primera y el escrito del que por ahora más orgullo me siento, es testimonio de aquel momento. No hay condena a los pueblos por genéticas, conductas psicologizadas o estilos de vida presupuestos. El suicidio debía ser estudiado desarticulando, primeramente, todo el entramado de prenociones desde el que la biomedicina esencializaba la problemática para, posteriormente, abordar desde un método socioantropológico lo que finalmente se puede conceptualizar como una práctica social. La chiquilla no estaba condenada.

En las próximas semanas iré subiendo a esta página web una serie de capítulos en los que, desde una visión experiencial y personal, trato el trabajo de campo que realicé para esta investigación. Espero que os guste tanto como a mi me alegraron esos meses de mi vida.

Matrícula de honor UAM 2021

2º Accesit V Premio Carmelo Lisón

Publicaciones Similares

Deja una respuesta